Category Archives: Desarrollo rural

El Huerto Revivido

Por STEVE SHEPPARD, el 7 de diciembre de 2012

 

En palabras escritas aquí el 28 de octubre (Comunidad), conté la historia de nuestra visita a la comunidad de Santa María de Wasaka, y como esta área remota había sido devastada por una inundación repentina, pero había restablecido su compromiso de rejuntarse y crecer con vigor con nuevas metodologías de hacer huertos. La experiencia de conocer personas enfrentando circunstancias difíciles generalmente es bastante conmovedora, y frecuentemente hay poco o ninguna oportunidad de visitarlos después para ver como les salió. Afortunadamente, no fue el caso con la gente de Wasaka.

La imagen mental más reciente de esa visita fue una caminata de regreso a nuestra camioneta, que se había estacionado un poco lejos debido a la falta de un puente, por las mismas lluvias que habían traído los torrentes de agua que pasaron por muchas de las áreas sembradas de la comunidad, y aun tomaron la vida de un niño. La oscuridad nos había caído durante la caminata, la lluvia había empezado de nuevo y, honestamente, me sentí mal por la gente que justamente había conocido. El trabajo de restauración que enfrentaban – tanto de los huertos como de sus ánimos – parecía formidable. Mi esperanza más fuerte tuvo su origen en el trabajo que los técnicos de NITLAPAN hacían con la comunidad por medio de una donación de Vientos de Paz. Me acuerdo de pensar que la evaluación final de este esfuerzo sería algo que leería con mucho interés, con las esperanza de que los resultados pudieran terminar siendo mejores que lo que actualmente podía imaginar.

Pues al final del mes pasado recibí un correo electrónico que incluía dos fotos tomadas por uno de los técnicos trabajando con el proyecto. Sabiendo los grandes retos que la comunidad de Wasaka enfrentaba en el momento de nuestra visita, el técnico debe haber gozado mucho de enviarme las fotos, que retrataron una perspectiva muy diferente de lo que podíamos comunicar en octubre.  Comparto aquí esas fotos, en parte para dispersar cualquier pesimismo que se metió en ese blog de octubre:

No sé si la producción mostrada aquí es representativa de otros hortelanos. No se si la producción mostrada aquí es representativa de la producción de estos dos productores. Ni sé si la cosecha impresionante, pero modesta, mostrada aquí representa en absoluto los otros productores de la comunidad. Solamente puedo reportar que, al mirar la evidencia de estas fotos, se me salió una sonrisa grande. Hay un gozo indirecto al ver estos resultados tangibles de gente quienes justamente hace un mes se reanimaron uno y al otro después de la pérdida de muchos huertos comunales. La nota acompañando las fotos proporcionó más ánimo: “El técnico dice que hay unas fotos de una parte de la producción saliendo de los huertos de una parte de la gente de Santa María de Wasaka, y que pronto habrá más. Están mejorando sus dietas con este tipo de verduras.”

La asistencia técnica de una organización como NITLAPAN puede hacer una diferencia significativa en las vidas de sus clientes. El espíritu insaciable de perseverar, y nunca rendirse, es un poder incalculable.  Los dos elementos juntos son suficientes para encender la esperanza, aun si solamente para la producción de verduras de la tierra…

La intersección cerrada

Y usted pensaba que su viaje diario al trabajo era difícil

¡Y usted pensaba que su viaje diario al trabajo era difícil!

por STEVE SHEPPARD, el 29 de diciembre de 2012

El viaje del mes pasado a Nicaragua fue memorable por varias razones, no menos por un encuentro que experimentamos en el camino al norte para unas reuniones. Cerca de la municipalidad de Ciudad Darío, el tráfico empezó a ponerse muy lento. Unos kilómetros después se había parado completamente. Manifestantes se habían tomado la carretera en una intersección principal algunos kilómetros adelante, en una protesta bien planificada debido a los altos pasajes de bus. Se hicieron entender por medio de parar todo. Buses, camiones, carros, todos inmóviles. Y allá nos sentamos, atascados por detrás y por adelante, el tráfico parado tanto del norte como del sur, un embotellamiento completo en el campo.

La intransitabilidad de la carretera resultó ser suficiente significativa para aparecer en las noticias por todo el país, incluyendo una foto en la primera plana de uno de los diarios, que aparece arriba. Los manifestantes tuvieron éxito en hacer conocer su descontento, si no corregir la situación. Estaban molestos acerca de los aumentos en los pasajes del bus que habían experimentado recientemente, y fundamentalmente demostraban que si ellos no iban a poder viajar en bus, nadie más iba a viajar tampoco. He pensado sobre esos manifestantes y su embotellamiento, y me he preguntado tanto acerca de la génesis de sus acciones, como si augura algo para el futuro como tal.

Estoy bastante convencido que la razón por el aumento en el pasaje de bus fue el costo de combustible, y al subir los precios del combustible, los pasajes de bus tuvieron que seguirlos. Es la misma fórmula en el mundo entero, pero el bocado a los presupuestos personales de los pobres se siente más pronto y más profundamente que para el resto de nosotros. Además, los nicaragüenses del campo no tienen otra alternativa práctica a los buses atestados de gente que andan en el campo; son verdaderos rehenes a tanto las rutas sinuosas como los pasajes que cobran. Cuando el precio del combustible sube en los EEUU, los choferes se quejan y pagan el aumento. Cuando el precio del combustible sube en Nicaragua rural, el aumento resultante en el pasaje cambia el flujo y reflujo de la vida dramáticamente, y muy rápidamente. Por lo tanto, las manifestaciones.

No tenía sentido maldecir el atasco, y no nos causó inconveniencia verdadera. El atraso nos dio una oportunidad bienvenida, de hecho, de bajarnos y estirarnos al lado de la carretera, una diversión que se apreció de hecho. Por los dos lados, hasta donde uno podía ver, la carretera estaba llena de vehículos. Varias veces durante la espera, los vehículos se adelantaban apenas un poco, causando a los otros choferes a correr hacia sus vehículos en espera del fin de embotellamiento. Pero cada vez, el adelantito chiquito terminó siendo nada mas que las ilusiones de choferes impacientes, tratando de llenar cada espacio disponible en espera de avanzar. (En un caso particularmente “urgente”, el adelanto brusco repentino interrumpió a un pasajero del camión cuya necesidad de aliviarse no podía esperar más, pero cuya cobertura que le brindaba el camión se perdió cuando su chofer inesperadamente adelantó bruscamente el camión).

El embotellamiento me dio unas oportunidades interesantes de observar a las personas, y emergieron varias curiosidades. Al mirar el impacto tremendo que esta manifestación relativamente pequeña tenía sobre las vidas de muchos nicaragüenses, me hizo pensar sobre cuales tipos de escenarios se desarrollarían en el mundo en los meses y años venideros. Por supuesto, algunos escenarios ya están desarrollándose, como en Grecia y España. La situación inmediata acá representaba solamente una pequeña parte de la sociedad nicaragüense frente a uno o varios aumentos del pasaje, pero ¿cuáles serán las consecuencias cuando los aumentos sean más grandes aún y más frecuentes? ¿Cómo se va a ver el escenario cuando estos impactos empiecen a ser sentidos más profundamente dentro de los EEUU y en las otras economías grandes? Ser testigo a un atasco extenso de vehículos en una carretera nicaragüense en una cosa; ¿qué efecto parecido tendrá en las ciudades principales y locales muy rurales en otras partes del mundo? De repente, al atasco frente de mi se encogió en su tamaño, al contemplar las escaseces de energía y precios más altos que se hacen sentir en el mundo entero. Imagínense, por ejemplo, no tráfico en y alrededor de Los Ángeles.

El futurista Chris Martenson ha logrado sincronizar mucho de su pensamiento en su obra, Crash Course. En el libro describe con gran lucidez las intersecciones inminentes de sobrepoblación, demandas de energía crecientes en un mundo finito de energía, economías dependientes de energía y los costos de degradar el medio ambiente. Un científico por su preparación, Martenson ofrece su trabajo no como un visionario del futuro, sino como una persona quien tiene datos disponibles para respaldar la visión del significado de estas intersecciones para todos nosotros en los años inmediatamente venideros. El cuadro no es necesariamente de perdición y penumbra, sino una visión de una existencia muy diferente para la mayoría de nosotros. Y la fila de vehículos en un tramo rural de la carretera en el centro de Nicaragua es solamente una pequeña y temprana muestra de lo que podríamos bien vivir en el corto plazo.

Ese día algunos choferes descansaban en la grama al lado de la carretera, rindiéndose a la realidad de que no iban a ningún lado muy pronto. Escuché solamente unos pocos pitidos de los carros. Los pasajeros quienes iban al norte, se bajaron de sus buses y empezaron a caminar a donde los buses yendo al sur estaban parados; los pasajeros yendo al sur hicieron lo mismo, pero a la inversa. La estrategia fue que cada chofer regresaría de donde venía, intercambiando sus pasajeros con los buses del otro lado, y seguir sus viajes al norte y al sur. No sé si funcionó, dado que los buses estaban bien apretados, uno contra el otro, pero me parecía un buen plan. El dilema compartido creó casi un ambiente festivo entre los choferes y pasajeros atorados allá al lado del camino, dando veracidad al dicho que realmente a la miseria le encanta la compañía. Para nosotros, el atraso no interfirió con nada más que nuestra llegada al hotel de esa noche, lo más una inconveniencia leve.

Pero para muchos, el atraso largo en el flujo de tráfico creó una inconveniencia grande o peor aun. Al ver la fila masiva de vehículos tan largo como daba la vista, sentí como una previsión del mundo venidero, una intersección de realidades con el potencial de hacer parar mucho del mundo, un bloqueo del flujo de la vida económica, energética y ambiental que exigirá una paciencia extraordinaria, un sentido fuerte de comunidad, y un reconocimiento más profundo de los que poseen mucho menos recursos que el resto de nosotros. Porque finalmente, ninguno de nosotros puede estar tan bien como pudiera, con tal de que los otros que nos rodean estén mal; es la limitante del eslabón más débil.

Tal vez todos nosotros necesitamos ser interrumpidos por suficiente tiempo para buscar esa intersección cerrada y entender lo que haría a nuestros viajes respectivos…

Verdades universales

por STEVE SHEPPARD, el 6 de enero de 2013

Una de las expectativas que tenía durante mis años con Foldcraft Co. era que algún día podríamos competir con suficiente éxito para adquirir uno de nuestros competidores locales, Waymar.  De hecho tuvimos conversaciones con el dueño de la empresa quien contemplaba su jubilación, pero nunca logramos hacer avanzar las conversaciones de una manera sustantiva. Pueden imaginarse, entonces, mi sentido de satisfacción cuando el mes pasado Foldcraft terminó el proceso de adquirir esa empresa y su filial en Seattle, Washington. Algunas buenas cosas solamente requieren tiempo para desarrollarse.

La adquisición no fue gratis, por supuesto. Los empleados-dueños de Foldcraft enfrentan mucho trabajo para hacer de esta adquisición un éxito. Tendrán que aprender cosas nuevas. Tendrán que familiarizarse con la manera que Waymar hacía sus negocios. Tendrán que imaginarse los cambios que se pueden hacer para armonizar las dos operaciones manufactureras. Tendrán que informarse sobre un juego completamente nuevo de clientes y sus demandas. Tendrán que hacer de Waymar una empresa rentable si quieren poder cubrir la deuda contraída de la compra, y casi seguro van a encontrar sorpresas en el camino. Las dos culturas tendrán que ser armonizados en una, y una fuerza de mano de obra colaborativa tendrá que ser fabricada de las dos que antes de competían entre si. Se va a requerir mucha educación dentro de ambas compañías. Cuando se detiene para tomar en consideración todos los obstáculos que existen en tal transacción, parece bastante riesgosa.

Esa es una de las verdades de tener una empresa de cualquier naturaleza: cada una tiene sus riesgos y recompensas. Siempre es así. Si el éxito fuera garantizado en cualquier proyecto económico, todo el mundo estaría haciéndolo. Pero son las tensiones entre los riesgos y los recompensas que hacen las historias de éxito tan irresistibles a nosotros. Nos maravillamos de los obstáculos que las empresas exitosas han superado, y escuchamos con nostalgia los cuentos de éxito financiero, frecuentemente concluyendo que deberíamos poder lograr tanto. Sea una cooperativa en la parte rural de Nicaragua o una fábrica en las llanuras de Minnesota, nos encanta escuchar historias que confirman la idea que cosas improbables – aun milagrosas – pueden suceder y a pesar de las probabilidades sí suceden.

Como una empresa de los y las trabajadores, Foldcraft asumirá el reto de la manera que mejor garantiza el éxito, un proceso que recurrirá a algunas verdades y metodologías que incumben la vida organizacional en todas partes. La primera cosa que la gerencia hará es reconocer que la gente necesita saber. Los líderes asegurarán que los socios y las socias claramente entiendan los riesgos mencionados anteriormente, y exactamente lo que se necesita para responder a esos riesgos. La verdad no será un lujo, sino una necesidad, porque donde hace falta información, los rumores llenarán el vacío, y el éxito no de puede construir sobre insinuaciones. No habrá nada automático sobre el éxito en esta iniciativa, y los socios-dueños absolutamente tendrán que conocer las verdades de su organización, sean buenas o sean malas.

El empeño requerirá que los socios y las socias de la organización – tanto de Foldcraft como de Waymar – se eduquen en la ecuación del éxito de la nueva organización, esos elementos que tendrán que ocurrir para que la empresa nueva tenga éxito. Desafortunadamente, en demasiadas organizaciones aun hoy en día, los socios y las socias simplemente no tienen el conocimiento sobre qué crea el éxito para su negocio. Solamente saben que hacen ciertas actividades que se les han enseñado a hacer, sin saber por qué o cómo esas actividades armonizan con los esfuerzos de otras personas en la organización. Como en cualquier juego, el objetivo es marcar, y los jugadores necesitan entender cómo se anotan puntos, cómo ciertas acciones y reacciones se juntan dentro de la empresa para lograr las metas. Quieren saber cómo ganar. En el caso de Foldcraft, los principios de libros abiertos (open book management) les enseñarán a los socios y las socias exactamente lo que tiene que suceder para el éxito, y después darán seguimiento al éxito (o el fracaso) para que los socios y las socias sepan si están ganando o perdiendo el juego.

Foldcraft creará medios para el involucramiento de sus socios y socias. Las dificultades de la transición encontradas sencillamente no van a poder absorber a personas quienes no están completamente comprometidas con su éxito; es la realidad de cualquier negocio. La participación de cada socio o socia se magnifica en una iniciativa como esta. La empresa seguirá formando equipos y grupos de proyectos especiales para enfrentar problemas, y por dos razones, por lo menos. Primero, cuando los socios y las socias se emocionan de contribuir al cambio y el mejoramiento, es posible no reconocer completamente cuál papel deben jugar o donde empezar.  Los líderes de Foldcraft pueden ayudar en eso “colocando a los jugadores”. Segundo, el cambio sostenible y efectivo requiere la sabiduría y las experiencias de tantas fuentes como sea posible, y eso quiere decir el involucramiento amplio de los socios y las socias de todas las áreas de la organización. Foldcraft ya ha utilizado este enfoque al hacer su evaluación de Waymar como una adquisición posible. Equipos de gente de Foldcraft se involucraron en evaluar factores como la salud financiera y transparencia, ética y entereza de la compañía, seguridad laboral, métodos  de producción, oportunidades de mejoramiento, estrategias del mercado, y más. Los socios y las socias de Foldcraft compartieron la responsabilidad de recoger y evaluar esta información bajo la creencia que “ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros juntos.” Como resultado, la evaluación se hizo más rápido y más a fondo que se hubiera hecho con solamente unas pocas personas involucradas.

Finalmente, el éxito de la organización nueva requiere que haya una recompensa por todo el esfuerzo y la toma de responsabilidad mostrada por los socios y las socias en ambos sitios de trabajo. Además de reforzar de seguridad laboral por forjar una empresa más fuerte, los socios y las socias de Foldcraft son los dueños de su empresa. Por participar en el Plan de Adquisición de las Acciones por los Empleados (Employee Stock Ownership Plan (ESOP) de la empresa, los socios y las socias son las personas que se benefician del crecimiento de las acciones. Y esa acumulación de riqueza pueden tener un impacto muy importante sobre los socios y las socias que permanecen con la empresa por muchos años. El incentivo de hacer exitosa esta adquisición está bien sentada, para estos socios y socias que quieren tener la oportunidad de hacer un futuro mejor para ellos mismos y sus familias.

Por supuesto, Foldcraft sabe que el éxito no es una cuestión de suerte. Es solamente una oportunidad, como cualquier iniciativa. Las buenas nuevas son que las verdades y oportunidades comentadas anteriormente son las que resuenan en la mayoría de nosotros. Alimentan una necesidad humana de ser parte de algo, de entender, de aportar, de tener éxito, de ser parte de algo más grande de nosotros mismos. Es una verdad que sobrepasa las fronteras nacionales y culturales, porque toca algo profundo en nuestras psiquis, algo humano por naturaleza.

Algunas organizaciones dejan que las oportunidades se les escapen de sus manos, ya sea por causa de luchas sobre el poder de los líderes, o avaricia, o falta de transparencia, o por tener demasiado pocos socios seriamente involucrados; buenas ideas se mueren a diario por ignorancia y centralidad de uno mismo. Las historias del éxito, sin embargo, surgen desde el fomento de las verdades universales que absolutamente están dentro de nuestro alcance cuando estamos anuentes a extendernos…

La Riqueza del campesinado

por STEVE SHEPPARD, el 14 de noviembre de 2012

En cierto sentido, es completamente apropiado que la Fundación Vientos de Paz asuma el campo de la educación como una de sus prioridades, ya que aprendimos mucho de nuestros intercambios con las poblaciones rurales en Nicaragua. Cada visita me ha abierto a perspectivas que  a lo mejor nunca hubiera conocido si no fuera por las visitas con un amplio rango de “profesores” nicaragüenses. En algunos casos, creo que estos educadores se dan cuenta que están enseñando al “gringo” algo nuevo; en otros casos, el momento de enseñanza puede pasar sin reconocimiento del impacto o significado. En ambos casos, he sido el beneficiario de lecciones que tienen el valor de un título pos-grado dadas por unos profesores increíbles. Una de dichas lecciones salió hace un par de semanas en el último día de un taller de dos días con los socios y las socias de unas cooperativas de café.

El proceso de los talleres – facilitados por los investigadores René Mendoza y Edgar Fernández – ha sido relatado en este blog anteriormente. Los talleres buscan crear entendimientos nuevos y alianzas entre los y las participantes en la cadena de la producción y comercialización de café dentro de un territorio específico. Se comparte información técnica valiosa, pero se da a los y las participantes una amplia oportunidad de ser elocuente sobre los otros factores que juegan un papel en el éxito o fracaso de los y las productoras rurales. Ellas/os abordan temas como su fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas estratégicas. Hablan sobre los obstáculos políticos y culturales que bloquean su avance. En esta ocasión también explicitaron docenas de mitos – suposiciones consideradas verdades por muchas personas, pero de hecho son falsas – cuya aceptación frecuentemente obstaculiza cambios positivos.

La lista elaborada por los y las participantes fue larga e impresionante por su envergadura; anotaciones llenando grandes hojas de papelógrafo cubriendo dos paredes de la sala, casi rodeándonos a todos con ficciones tan diversas como los y las participantes mismos. Es realmente asombroso lo que nos permitimos creer. Entre las 115 frases, se destacó una para mi: “Dios hizo a los ricos y a los pobres, y él me hizo pobre.”

Paré mi lectura de la lista de los mitos por unos momentos cuando llegué a éste. De todas las no-verdades y tergiversaciones sobre la pared, ésta me chocó como la más notoria desde varias perspectivas: invocó la presencia de Dios como una entidad que deliberadamente destinó a estas personas a ser pobres; que según el juicio de Dios, nunca dejarán de ser pobres; que su pobreza es irreversible; que por algunas razones caprichosas, la pobreza de los campesinos sencillamente “así tiene que ser”, mientras que se dispuso que los ricos vivieran cómodamente. Las consecuencias de solamente este mito contenía suficiente derrota y dolor para mantener a las familias rurales humildes en su lugar para siempre. El mismo significaba una finalidad que eliminaba todo sentido de esperanza en el futuro, la única cuerda de salvamento a la cual todas las personas tienen que aferrarse si tienen la posibilidad de vislumbrar un futuro. La buena noticia es que los y las participantes lo habían reconocido como la mentira que es. La noticia triste es que a lo mejor hay muchas más personas en el campo a las cuales esta idea parece un verdad.

Tomé mi lugar alrededor la mesa del taller, y por dos días escuché a los y las presentadores y participantes imaginarse los futuros. El diálogo creó un ambiente de esperanza dentro del cual los y las participantes podían reflexionar, por lo menos por un rato, sobre una mejor manera de existencia, y ofrecer las razones por su optimismo.  Sus ideas, planes y risa se combinaron para formar un antídoto al mito aleccionador que había leído antes. Pero, como si fuera para no dejar ninguna duda en la mente de todos sobre tal determinación, Don Edmundo, el presidente de una de las cooperativas participantes, tomó la palabra y ofreció una revocación aún más fuerte del mito de mi atención. “No somos pobres,” propuso, “tenemos una abundancia de muchas cosas. Somos ricos.”

Ahora, he escuchado muchas cosas valientes en Nicaragua. He observado muchas personas valientes, quienes han resistido quebrarse bajo el yugo de la pobreza extrema que han aguantado. Hay un sinnúmero de historias de coraje personal de campesinos rurales, sencillamente tratando de sobrevivir casi un aluvión sin fin de injusticias, desastres naturales y desgracias hechas por el hombre. Pero fue la primera vez que había escuchado alguien del campo empobrecido pregonar la riqueza como parte de su patrimonio. Don Edmundo seguía enumerando las fuentes de la riqueza que respaldaron su afirmación: la familia, la comunidad, la tierra, la comunión con la naturaleza, y la creencia en el mismo Dios implicado en la injusticia caprichosa del mito.  Detalló estos regalos como si calculara el tesoro de un cámara de seguridad, pesando cada talento en sus palabras como si fueran onzas de oro, pero aún más precioso.

No estoy seguro como sus compañeros y compañeras se sentían sobre su pronunciamiento. Habían personas asintiendo con la cabeza, pero quien sabe si las afirmaciones fueron un reconocimiento de la realidad, o una muestra de cortesía hacia él. Es posible que algunas personas reconocieron la misma verdad que yo escuché.  Esa verdad no tenía mucho que ver con las riquezas como nosotros en el occidente hemos aprendido a entenderlas. No abordó la capacidad romantizada de los pobres de pensar que lo poco que tienen es más de lo que realmente es. La verdad hablada en esa aula reveló que dentro de la profundidad de cada uno de nosotros, hay un anhelo y el instinto de haber creado algo de valor, de haber luchado por una medida de dignidad con nuestras vidas, y de haber logrado algo de eso. Esto no disminuye el dolor, la ansiedad ni la soledad de los pobres, pero puede dejar la verdad menos oculta para ellos que para aquellos cuyas vidas estén llenas con las distracciones de las riquezas al estilo occidental.

En un giro irónico, los empobrecidos y marginados pueden vivir más de cerca al entendimiento de esa verdad que el resto de la gente, y allí se coloca una porción de la riqueza del campesinado…

Cosas Inútiles

por STEVE SHEPPARD, el 10 de Noviembre de 2012

Un componente de mi  reciente viaje a Nicaragua fue la participación en un taller de cooperativas, el más reciente de una serie de talleres enfocado en las cooperativas rurales de la zona cafetalera del norte. La Fundación Vientos de Paz ha venido patrocinando estos talleres en los últimos dos años que ha permitido a las cooperativas de base reunirse y discutir temas con las cooperativas del segundo piso; compradores; fuentes de financiamiento; organizaciones de asistencia técnica y otras organizaciones más. Estos talleres han resultado ser oportunidades únicas para que estos grupos se junten por varios días, discutan temas sobre la producción y comercialización, se enteren de las preocupaciones de cada una, y se espera que creen alianzas entre ellas mismas que fortalecerán a todas. Estas sesiones gozan de mucha popularidad entre las y los participantes; constantemente otras cooperativas, no invitadas, han preguntado sobre las posibilidades de su propia participación. El tiempo nos dirá si el trabajo de fortalecimiento organizacional  que están haciendo va a crear un desarrollo significativo, pero los indicadores hasta el momento son positivos.

 

Entre las sesiones con Freddy

Durante este taller más reciente, escuchamos presentaciones sobre las innovaciones, y principalmente de los y las jóvenes de la región. Le tocó a cada una de las nueve personas, pararse frente a los otros sesenta participantes, y describir cuidadosamente el plan de negocio de una iniciativa económica de su propia creación. Se expresaron los planes con detalles, entusiasmo y expectativas realistas. Abarcaron desde un programa de reciclaje de botellas plásticas hasta la crianza de abejas. Las presentaciones en PowerPoint dieron vida a las ideas mientras cada innovadora e innovador tocaron puntos como las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de sus planes. Cada una había reflexionado sobre los mitos y malentendidos que podrían haber impedido a otras personas en el pasado. Y los planes examinaron la iniciativa desde un rango completo de perspectivas, incluyendo las dimensiones intelectuales, sociales, emocionales, espirituales, laborales y físicas. Me impresionaron; honestamente he leído planes de negocios en los EEUU que no fueron ni cercanamente tan bien formulados e integrales como esos. Sobre todo para mí se destacó la confianza demostrada por cada emprendedor y emprendedora al explicitar su plan de ataque.

Abraham Cruz

Una idea me llamó fuertemente la atención. Abrahám Cruz es un hombre joven, impresionante, de familia quien se crió dentro de las tierras de la cooperativa GARBO cooperative, en la sombra de la presencia colosal de Peñas Blancas.  Su vida y cosmovisión dentro de ese ambiente de belleza natural obviamente ha moldeado su pensamiento, al presentarnos una idea única en mi experiencia: esbozó el desarrollo de un “colibrario,” una reserva o santuario para los colibríes.

Dentro de los límites de su propio patio, Abrahám decidió tomar acciones sobre su interés en estas criaturas diminutas. Empezó aprendiendo más sobre su hábitat, los tipos de plantas que atraen a las varias especies – hay cinco dentro de Nicaragua – y comenzó un régimen de plantarlas y cultivarlas alrededor su patio. De hecho, pasó una buena parte de cada día desarrollando este ambiente, a veces objeto de la burla y aun expresiones del descontento de otras personas. “¿Por qué pasas todo el día sembrando flores?”, le preguntó la gente. “¿A quién le importan estos colibríes? Es trabajo de haragán. Tenés interés en cosas inútiles.” El pensamiento convencional consideró este compromiso de Abrahám a la pajarera una pérdida de tiempo. Afortunadamente, Abrahám se sensibilizó mucho más a su voz interior que al ruido alrededor. Se empeñó en cultivar su patio para atraer y cuidar a los pájaros diminutos. Y el esfuerzo tuvo éxito. Al darnos un recorrido por su patio densamente poblado, Abrahám nos señalaba una tras otra deslumbradoramente aérea volatín. Al disfrutar del muestrario, Abrahám habló sobre los planes del futuro que tiene en mente para atraer aún más pájaros, para invitar más de las especies nativas a la vista, para documentar su hábitos y conducta, y para introducir turistas a este mundo asombroso del vuelo tipo láser. Abrahám es nada menos que un ornitólogo hecho por su propio esfuerzo.

Ya-saben-que

Personalmente para mí los colibríes ocupan el espacio en ese nicho de la vida silvestre que exige una admiración y atención profunda. Como las pandas gigantes, los pingüinos y las marsopas, hay algo enormemente atractivo de los colibríes, una calidad que captura nuestra imaginación y cariño por ellos. Fijamos todo tipo de aparatos para atraer a estas criaturas cinéticas: conos con agua endulzada y comederos de flores brillantes y plantas de flores grandes. Tal vez es por su pequeño tamaño que reconocemos su vulnerabilidad, y sentimos deseos instintivos de alimentar y protegerlos. Como perritos recién nacidos, los colibríes son casi tan irresistibles. Y en esta visita, podía estar más cerca que nunca de estas criaturas. Tuve la oportunidad de sentir la experiencia de estar en comunión que Abrahám describió en su presentación anterior, un vínculo personal y de cerca con una parte de la naturaleza que en alguna forma nos satisface de forma inexplicable. Pero ese espacio es algo esencial para cada uno de nosotros, no importa si lo reconocemos o no, si el mundo como tal lo reconoce o no.

Al final del taller de dos días, al prepararse los y las jóvenes de las diferentes cooperativas a emprender la implementación de sus proyectos variados, me encontré dentro de mí el deseo que ojalá que tomaran el tiempo de visitar a Abrahám en su casa, y experimentaran el proyecto que ya estuvo desarrollándose allí. Sé que escucharon su historia sobre su sueño sobre los colibríes. Sé que entendieron ya demasiado claramente el dolor que viene de la burla de ideas nuevas que no juegan bien con el pensamiento convencional. En algún momento se me ocurrió ofrecerles la citación famosa de Albert Einstein, cuando dijo, “Los grandes espíritus siempre han encontrado la oposición violenta de mentes mediocres.” Pero al final solamente puedo esperar que compartan la misma resistencia que mostró Abrahám al mantenerse leal a su propia musa, y que ellos también sigan en su búsqueda de cosas inútiles…

Dar crédito a quien se lo merece

Desde que la Fundación Vientos de Paz empezó su programa de crédito en Nicaragua en 1994, ha luchado para mantener un balance entre proporcionar recursos a las organizaciones que más los necesitan, y su afán por mantener una alta tasa de recuperación. Es un balance difícil, porque frecuentemente las organizaciones con la mayor necesidad, tienen menos experiencia ,y enfrentan los obstáculos más grandes. Aunque a través de los años hemos sido bendecido con un historial de recuperaciones de nuestros socios muy favorable, también nos hemos lamentado  el hecho de que no parecía haber una manera efectiva de investigar la historia crediticia de un grupo, ya sea buena o  mala. A veces logramos hablar con otra fuente de financiamiento, cuando nos damos cuenta que han apoyado a esa organización en el pasado, pero tales oportunidades no han sido tan comunes, y frecuentemente la información obtenida no nos ha dado muchas luces sobre su desempeño crediticio en el futuro. El resultado ha afectado negativamente, tanto a las fuentes de financiamiento, las cuales han tenido que asumir más riesgo basado en sus propios diagnósticos de la organización, como a las organizaciones  que solicitan préstamos, las cuales tienen que generar sus solicitudes bajo una nube de sospecha. Tal vez esa situación está cambiando.

La FVP acaba de hacerse socia de SinRiesgos, un central de riesgo crediticio que sirve al país entero de Nicaragua. Aunque esta organización nació en 2004, logró su certficación en 2006, y solamente después del surgimiento del Movimiento de los No Pagos se hizo un servicio activo y muy buscado. No hay nada como un período de muchos préstamos morosos para captar la atención de los prestadores. Como resultado, la base de datos se ha expandido con nuevas entradas, y los usuarios del servicio se han incrementado. Han pasado de tener a unas pocas entidades grandes de crédito, ahora a incluir cooperativas de base que buscan evaluar nuevos posibles socios. SinRiesgos  actualmente atiende más de 230 instituciones, incluyendo bancos formales, microfinancieras y cooperativas.

La presencia y el crecimiento de una organización como SinRiesgos puede parecer un acontecimiento ordinario. Este tipo de centrales de riesgo crediticio son comúnes en los EEUU y en las economías europeas. Pero su presencia en Nicaragua es un paso importante para este país, por lo menos en dos sentidos. Representa un avance significativo en cuanto a ser una herramienta operativa de la industria de crédito. Por muchos años las entidades de crédito en Nicaragua enfrentaban limitaciones al valorar solicitudes de crédito a ciegas . Dependían de de  referencias  de boca en boca, solicitudes escritas que tenían historiales de crédito no tan apegados con la realidad, y a veces entrevistas personales que podían ser bastante subjetivas. El resultado ha sido que muchas instituciones de crédito que antes funcionaban por toda Nicaragua, ahora han disminuido su presencia, o han abandonado al país completamente. Pero hay un segundo beneficio que conlleva un potencial aún más grande, la creación de una herramienta de responsabilidad para el uso de las prestatarias y los prestatarios.

La responsabilidad se encuentra frecuentemente en el carácter personal del líder, de las personas que representan sus cooperativas o asociaciones. Su palabra es su compromiso, y se puede confiar en su palabra con confianza. Pero tal fiabilidad no es universal, y de todos modos generalmente es difícil valorarla de antemano. Para personas que aspiran a un préstamo, el reto es no sólo convencer a un prestamista de la importancia del capital prestado, sino su fiabilidad como receptor. Con la central de riesgos, ya tienen una herramienta para demostrar su fiabilidad, algo con el cual se puede medir el desempeño de su palabra. Y eso sí es un recurso para los pobres y las personas con menos conecciones que vale muchísimo. Ahora tienen una credibilidad que puede ser medible.

El surgimiento de la central de riesgos trae consigo otro beneficio. Tiene que ver con la formación de una actitud. Cuando la mayor parte de la gente se plantea  un objetivo, hay un deseo intrínsico de lograrlo; puede ser que se deba a un sentido de orgullo, satisfacción o respeto por uno mismo. Pero también hay un impulso externo para cumplir el objetivo planteado. Este proviene de saber que la gente a nuestro alrededor está prestando atención. Para la mayoría de nosotros, eso es un incentivo poderoso para “cumplir”. Si el resultado de no pagar un préstamo sin garantía es simplemente que la persona se va a otro prestamista, ésto no ayuda a nadie. El prestamista original ha perdido el dinero, el prestatario ha fallado en su pago, y asi termina la historia. Una consecuencia tan mínima realmente hace daño al prestatario cuando el no pagar no importa, no tiene ningún impacto. Consequentemente, la lección aprendida es que cuando el no pagar no duele nada,  no se toma en serio. Pero si el resultado tiene un efecto, un costo, un impacto – en el mercado, en la comunidad y en la mente de uno – entonces sí es possible una transición.  El resultado fundamental  no sólo es que el no pagar sea doloroso. Más bien, la lección principal es que el cumplir construye confianza, respeto por uno mismo, y una base desde la cual se puede soñar. Y eso es el aporte que hace SinRiesgos a sus participantes.

Nunca pensé sobre tales impactos en estos 30 años en que nuestra empresa ha trabajado con servicios de crédito en los EEUU; es una muestra de la miopía de nuestras perspectivas. Pero el pueblo de Nicaragua, y yo, todavía estamos aprendiendo…