Conocí a unas mujeres

Pasé la semana pasada en Nicaragua, visitando a contrapartes, y participando en un taller con cooperativas. Es un proceso que ya conozco bién después de una docena de años, pero nunca es el mismo. Cada cooperativa, cada socio o socia, tiene una historia que contar, y cada una es diferente de las otras. Unas historias son tristes. Otras son inspiradores. Otras son absolutamente dinámicas por el poder puro de su mensaje. Tal es el caso de COMUSAN, la cooperativa del banco comunal de mujeres en la comarca remota de Santa Ana.

Bienvenida a FVP

El camino a Santa Ana y a nuestra reunión es lento y difícil, aun para un vehículo con doble tracción; la trocha es un poco más ancha que un sendero. Las panoramas le quitan el aliento a uno, contrastándose las montañas con los valles. En una meseta está una prescolar chiquita, donde las mujeres de COMUSAN esperan nuestra llegada.

Prescolar

Han venido de todas partes de la zona para asistir a esta reunión de exposición, orgullo, y gratitud. La cooperativa ha sido guido en su existencia por la paciencia y determinación de las mujeres, y las socias de ANIDES, la Asoc. Nicaragüense de Desarrollo Sustenible. Dos socias de ANIDES están presentes, pero el momento pertenece a las mujeres.

Lo que es notable sobre esta reunión no es solamente que las mujeres se han juntado para un propósito común (el banco comunal), sino que lo han hecho a pesar de las dificultades enormes, y han tenido un éxito llamativo. Muchas de las socias migraron a esta zona de otras partes del país, desarraigadas o por conflictos anteriores, los estragos de la naturaleza o la falta de oportunidades económicas. Sus edades cubren generaciones. Ninguna tiene antecedentes con los bancos, ni como prestatarias. La mayoría tienen poca educación formal, muchas no han estudiado más allá de la primaria. Los hombres en su vida tienen que entender que la participación en la cooperativa pertenece a las socias, a veces una lección difícil. Y aun así las finanzas del banco comunal incipiente son positivas y creciéndose, mientras las socias toman pasos pequeños y certeros para asegurar el fortalecimiento de su banco – y la cooperativa que ahora lo envuelve – para el futuro.

   

          Finanzas positivas

Es comprensible que las mujeres son timidas en cuanto a hablar en la reunión; no reciben muchas visitantes acá, y a lo mejor son demasiado modestas sobre lo que han logrado, y como se sienten sobre eso. Pedir apoyo es una experiencia de humildad por si solo. Pero la presencia de las 27 mujeres, muchas de las cuales caminaron una distancia larga para asistir a la reunión, es un testamento a su orgullo y determinación de hacer que esta entidad sea exitosa, para ellas y para sus familias.

Hay un sentido de determinación aquí, que las mujeres de COMUSAN van a asegurar que funcione esta iniciativa, a pesar de los obstáculos que enfrenten. Son prudentes. Buscan entender los procesos de su cooperativa. Las socias de la cooperativa y ANIDES van a asistir al taller de cooperativas que se va a dar más tarde esa semana. Un visitante puede sentir tanto la inexperiencia, como la intensidad de un esfuerzo colaborativo para tlograr el éxito. De hecho, un “sueño” expresado durante la visita es que la cooperativa no solamente tenga éxito, pero que sea conocida internacionalmente.

¿Son visiones ambiciosas para una cooperativa rural de mujeres? A lo mejor. Pero pues todas las grandes historias de éxitos empiezan con un sueño improbable…

Las mujeres de COMUSAN

 

 

 

Contra corriente

Contra corriente

Los salmón son unos de los mejores profesores nuestros. Observamos los salmón jovenes viajando al mar, y los observamos regresando a casa. Observamos los muchos obstáculos que tienen que superar. Los observamos cumplir con el círculo de la vida, justamente como nosotros tenemos que hacer. Y si los salmón no están aquí, se rompe el círculo y todos nosotros sufrimos.

– Leroy Seth, El Tribu de Nez Perce

Para muchas criaturas de esta tierra es una verdad que el progreso y el éxito tienen que ser forjado de cara de muchas corrientes. Como los salmón del Pacífico noroeste, y los pueblos indígenas que dependían de ellos, sus historias definen la idea misma de luchar contra la marea. Y como sus primos lejanos norteamericanos, los y las nicaragüense rurales se han encontrado luchando contra corrientes suyacentes, tanto de dentro como de fuera del país, por generaciones. Como los salmón, los y las nicaragüenses experimentan el nadar río arriba como un modo de vida. Pero al contrario a los salmón, los y las nicaragüenses claramente ven las posibilidades de navegar de una forma diferente.

Entonces, cuando al final del año pasado se creó el plan de que la Fundación Vientos de Paz patrocinara un diplomado en cooperativismo en Nicaragua, avalamos la idea de buena gana. La idea de desarrollar un plan de estudio integral, de buenas prácticas para productores rurales, suscitó un entusiasmo inmediato porque – a lo mejor por la primera vez – se le ofrecía a una población campesina cooperativista un menú de temas digno de cualquier empresa progresista norteamericana. Además, este programa ocuparía una semana entera de la vida de los y las participantes, un bloque del tiempo que por su definición indicó un compromiso serio de aprender. Ese deseo, junto con la realidad logística de alojamiento del estilo-dormitorio, sugerió que los y las asistentes sentían la urgencia y la importancia de convertir una oferta como ésta en un evento trascendental.

No menos importante es que los constructores del programa son líderes comprobados por su conocimiento, tanto de los materiales, como de los y las participantes.

Rene Mendoza
Rene Mendoza

Dr. René Mendoza es un investigador, profesor y escritor con una larga historia en Nicaragua, co-fundador y ex-Director del Instituto de Investigación y Desarrollo NITLAPAN de la UCA (Universidad Centroamericana). En los últimos años ha visitado y escuchado montones de cooperativas rurales, al explorar su viabilidad y sostenabilidad, de cara al cambio económico nacional y mundial. Sigue presentando mucho de los resultados de su investigación en la forma de artículos subidos en este sitio web.

Edgar Fernandez (with Abemelet Rodriguez)
Edgar Fernandez (with Abemelet Rodriguez)

Edgar Fernández es un practicante del desarrollo rural con amplia experiencia, un colaborador frecuente con Mendoza, y también uno de los co-fundadores de Nitlapan-UCA. Un analista excepcional de las fortalezas y debilidades organizacionales, facilmente Fernández se vincula con, y inspira la confianza de, los y las productores nicaragüenses.

Ligia Guitierrez (At right)
Ligia Guitierrez (At right)

Ligia Gutiérrez es una sicóloga y una agitadora ayudando a las poblaciones rurales- sobre todo comunidades indígenas –a reconocer su patrimonio cultural y poderes de influencia y auto-determinación. De cara a la creciente disparidad económica, y la marginación de grandes sectores de la población, sus lecciones de integridad personal y auto-estima resuenan con los que temen perder la esperanza.

Pero la buena disposición de los y las participantes, y la pericia del facilitador, solamente son partes de una ecuación de aprendizaje exitoso. El otro ingrediente esencial es contenido que es, tanto digno de interés, como útil en su aplicación. Aquí la mágica de la inversión de una semana se hizo evidente desde las primeras versiones de su agenda.

Los módulos de las actividades de la semana se podrían haber copiado de un folleto de formación avanzada de liderazgo: Día 1 – Un contexto importante del estado actual de las cooperativas; Día 2 – innovaciones organizacionales (incluyendo la gerencia de libros abiertos y el proceso de mejoramiento “Lean”) de una empresa norteamericana donde los dueños son los mismos empleados; Día 3 – El género y la pérdida de relaciones y recursos; Día 4 – Los impactos del cambio climático, actuales y futuros; Día 5 – Espiritualidad en el trabajo; Día 6 – La salud personal y organizacional. (A lo mejor voy a decir más sobre cualquier o cada uno de esos temas en ensayos futuros, pero por ahora es suficiente reconocer el alcance del programa).

En medio de los IMG_2535diálogos del plenario, llenos de contenido, discusiones en pequeños grupos y la creación de planes de acciones, los días brindaron oportunidades importantes para relajarse del trabajo difícil de introspección y auto-análisis. Se cantaron canciones, había interpretaciones de baile y música por los y las participantes y visitantes, y una caminata impresionante a la alta cumbre de Peñas Blancas. Nos tiramos una pelota para presentarnos el uno al otro, tiramos bolitas de papel a los oradores y a una a la otra para mantenernos positivos de cara a los retos enormes, y

Uriselda Lopez (kept us laughing!!)
Uriselda Lopez (¡nos mantenïa en risas!)

nos reíamos sin fin a la capacidad extraña de una de las participantes de imitar exactamente el sonido de un infante llorando. De hecho, todos los aspectos intelectuales, sociales, emocionales, espirituales, laborales y físicos de nuestro bienestar personal y colectivo estaban en juego completamente durante la semana entera. Fue un evento educativo excepcional.

Al abarcar todos los componentes de la situación de las cooperativas nicaragüenses, este programa y sus presentadores lograron identificar y contextualizar la realidad y las perspectivas nicaragüenses de una manera única e importante. Tal vez por la primera vez los socios y las socias lograron contemplar sus organizaciones, su responsabilidades mutuas uno con el otro, los elementos económicos que de veras están fuera de su control, y los que están dentro de su influencia, la naturaleza de trabajo transparente y colaborativo, y la investigación que subraya todo esto. Las lecciones fueron difíciles. Las verdades fueron incómodas. Sin duda las corrientes provocaron que algunos pensaran en darse vuelta y nadar lejos. Pero la vista integral de sus vidas cooperativas, y un empuje intrínseco de superar obstáculos como “siempre lo hemos hecho así”, o “nunca vamos a poder entender”, permitieron que sucedieran transformaciones durante la semana.

El tiempo revelará cuales de los y las posibles innovadores tendrán éxito en luchar contra la corriente del estatus quo, y en cuales maneras. Tal vez como los salmón, hay voluntad innato y suficiente para completar el viaje que es la vocación de sus vidas, de satisfacer las necesidades más básicas de trabajo y sustento y dignidad. En un sentido muy real, sin esa posibilidad se rompe el círculo de sus vidas, y todos nosotros sufrimos….

The "Others"
“Los Otros y las Otras”

La roya en el café: Un desafío para repensar la producción agropecuaria

René Mendoza V, René Gómez F., Marcelo Rodríguez, Manuel Bermúdez y Edgar Fernández

La roya, una enfermedad producida por el hongo Hemileia vastatrix, va afectando según CONCAFE al 30% del área del café que son de 172,000 mzs, la cosecha del café en este ciclo según FUNICA será 400 y 450 mil quintales menos, y debido también a los precios bajos del café, APEN afirma que vamos a exportar US$ 70 millones menos, y CETREX dice que US$100 millones menos. Ante esta situación, diversos sectores afirman que no tienen crédito, que su café es de hasta 40 años de edad, y reclaman un programa del Estado: renovación del café (CONACAFE habla de 65,000mzs, 38% del total), apoyo en fertilizantes e insumos químicos, y capacitación a los técnicos. En este artículo, antes de apresurarnos a hacer estimaciones, recurrir a viejas recetas técnicas, y frotar nuestras manos por recursos, invitamos a estudiar el caso y buscar soluciones reales.

 

Partamos preguntándonos qué pasa con la roya. La roya es un hongo que infesta a la hoja del café, echa semillas (esporas) que con el calor (temperaturas de 22 a 24 grados centígrados) se multiplica y crece en la hoja. Esa hoja se cunde de roya, no puede respirar y se enferma, y la planta produce poco café. Las hojas jóvenes resisten, mientras las viejas sucumben. O sea, un café débil malnutrido (sin o poca fertilización) en un ambiente húmedo por la mucha sombra y maleza, sin luz y aire, es un terreno adecuado para que la roya prospere. Los cafetales bajo manejo orgánico y más ecológico van sufriendo más que los “tecnificados” con menos sombra, más densidad de plantas y más fertilizados. Esta situación de la roya se dio ahora y no en años anteriores debido a la alta producción del ciclo pasado (2011/2012) que hizo que los cafetales quedaran más debilitados que en años anteriores, y en este ciclo se presentaron fuertes humedades por el cambio climático, lo que facilitó la esporulación de la roya con la que convivíamos en el país a pequeña escala, incluso hizo que el ciclo de la roya que es de 30 días pasara a ciclos de hasta 22 días. En fincas con buen manejo Y con vecindades que también tienen buen manejo, la roya no entra. La roya nos hace levantar la cobija encontrándonos con otros problemas más: 1) cafetales viejos y baja densidad poblacional, variedades poco resistentes a la roya; 2) técnicos con visión parcial no sistémica y des-actualizados con factores como el cambio climático, y peor aún reconvertidos en acopiadores de café y colocadores-cobradores de crédito; 3) falta de financiamiento; 4) incapacidad institucional de prevención; 5) débil capital social local…

 

Ahora crucemos lo técnico para ampliar nuestra pregunta. Si la roya se extiende fundamentalmente por mal manejo, y el manejo requiere de recursos, nos percatamos que en los últimos 6 años tuvimos los mejores precios del café de los últimos 30 años. ¿Por qué si había recursos no hubo buen manejo del café? Una respuesta fácil, inspirado en la filosofía liberal, sería decir que “los productores individualmente se descuidaron,” apoyados en el neoliberalismo diríamos que “no dejaron trabajar al mercado” para que los grandes despojen más rápido a los “descuidados” pequeños productores de sus tierras con café, y respaldados por la cultura del estado benefactor clientelista y la cultura de los donantes diríamos que es “por falta de recursos.” Este rezo ya no convence.

 

¿Significa buenos precios mejores ingresos para los productores? En un estudio publicado en la Revista Encuentro, 2012 (“¿Institución patrón-dependiente o indeterminación social? Genealogía crítica del sistema de habilitación en el café”), Mendoza, Fernández y Kuhnekath estiman que un 40% de los productores de café son presos del sistema de habilitación, una institución de siglos, por el cual, no importando el precio internacional, ellos venden parte o el total de su café entre mayo y julio de cada año en US$45/qq (15+15+15); o sea, la paradoja es que el café genera altos recursos pero no necesariamente para los pequeños productores del café que son el 90% de los cafetaleros del país. El estudio también muestra que el costo de comercialización, incluyendo en las cooperativas, subió, por ejemplo el beneficiado seco de US$6/qq hasta antes del 2000 a 9/qq en los últimos 6 años; se profundiza la manipulación del peso (14% por saco cuando es húmedo) y de la calidad (3-4% por saco) del café en perjuicio de los productores. En otro estudio, Bastiaensen, Marchetti, Mendoza y Pérez (“After the Nicaraguan Non-Payment Crisis: Alternatives to Microfinance Narcissism”), presentado en la conferencia de “microfinanzas y nueva izquierda en América Latina” en Bélgica, 12 y 13 de noviembre 2012, muestran que la crisis de las microfinancieras hizo que el crédito agropecuario baje drásticamente desde el 2009, algo que seguramente contribuyó a que el sistema de habilitación antes mencionado se expandiese. Las zonas con peores caminos, propiedades no-legalizadas, productores menos organizados y con menos presencia de instituciones financieras, hay más habilitación y más dura la usura.

 

En otros casos los ingresos fueron “desviados.” Algunos líderes maniobrando a sus organizaciones compraron café en el ciclo 2011-2012 de forma descontrolada buscando sacar jugosas ganancias, pero que tuvieron problemas de vender el café, observándose aun en los meses de agosto y septiembre 2012 bodegas de los beneficios secos repletas de café; una consecuencia fue que sus asociados recibieron poco o nada de crédito, así los cafetales se hicieron aún más vulnerables. Otras familias asociadas que tuvieron crédito y recibieron buenos ingresos por el café, no reinvirtieron en sus fincas, usaron dichos recursos para el consumo (alimentación, mejora vivienda, compra vehículos).

 

Esta dimensión institucional que se va revelando apenas comienza, tiene que ver con toda la cadena de actores del café, y con las distintas organizaciones (del Estado, de la cooperación, y de las organizaciones de productores). Se necesita sustituir las “visitas” y “monitoreos” formales reducidas solo a las plantas, que terminan recogiendo “la lista del niño Dios,” por estudios que incluya a los pequeños productores del café, sus organizaciones y comunidades. Porque son ellos que conocen en vida propia sobre la cadena de “plagas” que les afecta desde hace mucho tiempo: roya, “habilitación,” costos de intermediación, asistencia técnica dispersa y recetario con lógica de oferta, recursos externos que se pierden en el camino, proyectos que excluyen a las mujeres…

 

También es necesario estudiar experiencias novedosas, como muestra dos de ellas. Uno se refiere a la combinación de asistencia técnica y financiamiento, entre el Instituto NITLAPAN de la Universidad Centroamericana (UCA) y la microfinanciera Fondo de Desarrollo Local (FDL). Dada la situación de la roya, se hizo una encuesta rápida al 40% de 2,424 clientes (productores de café del centro norte del país) con cartera en vencimiento entre diciembre 2012 y marzo 2013. El 92% de ellos expresaron no tener problemas con el pago de crédito ni con la roya, son productores con buen manejo del café y de sus fincas, algunos logrando hasta 80qq/mz, las plantaciones dañadas son las más viejas, sin manejo adecuado, y las del café orgánico. ¿Qué explican esos buenos resultados? Es la articulación de tres actores, Nitlapan-UCA, FDL y los pequeños productores, combinando crédito, asistencia técnica y organización familiar en torno a la renovación del café, manejo de tejido e incorporación de árboles con servicios múltiples, uso oportuno de fertilizantes e insumos químicos, manejo de pulpa y aguas mieles para el uso de biofertilizante y abono orgánicos, que restituyan los nutrientes extraídos en la cosecha y prevengan enfermedades a la planta, inversiones en beneficios y despulpadoras. Estas prácticas razonadas a nivel familiar y en grupos han ido produciendo un nuevo tipo de productores capaz de invertir en sus fincas y familias, y construir un horizonte de que es posible mejorar sus niveles de vida.

 

Otras novedosas experiencias se encuentran en cooperativas de primer grado con menos de 60 socios y que tienen servicios de crédito y de asistencia técnica, y que comercializan su café sea a través de otras cooperativas de segundo grado o de forma directa su café. En particular cuando buena parte del capital para crédito de estas organizaciones viene de aportaciones de sus asociados. Este tipo de organizaciones, la minoría en realidad, tienen asociados con mejor manejo de sus cafetales, mayor inversión en renovación de sus cafés, y sus asociados están concentrados en micro-territorios. Por ejemplo, la Cooperativa Solidaridad de Matagalpa no tiene roya en los cafetales de sus asociados, porque en los últimos 3 años han combinado asistencia técnica y compra-aplicación de insumos justo a tiempo, una política de podar el 20% del total del café cada año superando con ello incluso el mito de la bi-anualidad en el café (un año de buena coseche y el siguiente de mala cosecha); y porque están concentrados en un microterritorio (comunidad de Aranjuez, Matagalpa). También encontramos grupos de productores cuyos cafetales no fueron afectados por la roya, ello se debe a que su buen manejo del café está mediada por buena organización familiar (distribución de trabajos) y familia extendida en microterritorios, espíritu ahorrativo, inversión permanente en sus fincas, y aprovechamiento al máximo de cualquier proyecto (p.ej. asistencia técnica).

 

La roya es parte de una cadena de plagas. Nos desafía a entender la caficultura, a las familias productoras y sus redes sociales, a la cadena de actores vinculados a la producción agropecuaria, a la compleja e histórica institucionalidad, a los microterritorios con manejo de fincas que generan externalidades positivas, y también a ver las buenas experiencias. Esto incluso nos permite reflexionarlos en términos de modelos de desarrollo; por un lado tenemos un modelo extractivo de la naturaleza (también caracterizada de baja productividad por Núñez, 2012, “la crucial batalla por los rendimientos agropecuarios”, Revista Correo No. 20) con una lógica de cosechar sin invertir ni cuidar la finca de parte de los actores, incluyendo de parte de los trabajadores pobres con baja remuneración y por lo tanto sin motivación para cuidar las fincas; un modelo desigual, corto-placista, insostenible, y frágil a cualquier adversidad como la roya actual. Y por otro lado tenemos un modelo de crecimiento más sostenible, incluso ambientalmente, que reinvierte en fertilidad, con productores remunerados y con densidad social familiar y en microterritorios, y apoyados con capacidad humana y financiera para manejar sus fincas.

 

Si el gobierno obvia esta realidad, no distingue estos modelos, y más bien es arrastrado por una agenda política cortoplacista, entonces corre el riesgo de proponer una solución similar al Plan CONARCA que afectó a la ecología y a la viabilidad campesina en los 80s, al programa de renovación de cafetales de la administración Chamorro que beneficio únicamente a la caficultura empresarial en los 90s, o al programa bajo la administración Bolaños de reestructuración de las  deudas de los productores de café con la banca comercial y las microfinancieras, sin aprovechar la coyuntura de la crisis de los precios del café para lanzar un programa de transformación de la caficultura nacional y hacerla resistente a las crisis periódicas de precios y de plagas como la roya. Conarca y el programa bajo la administración Chamorro tuvieron en común la intervención directa del Estado para promover la adopción de paquetes tecnológicos estandarizados, mientras que la administración Bolaños consideraba que el Estado no debía intervenir directamente y que debía ser dejado a las fuerzas del mercado. Una solución actual de renovación masiva de cafetales con un paquete tecnológico estandarizado, con tasas de interés subsidiadas y organizado de forma centralizada, beneficiaría a la caficultura empresarial de monocultivo del café y altamente dependiente de insumos químicos, distorsionaría al cooperativismo más interesante, afectaría experiencias novedosas como los mencionados, y por consiguiente –en sintonía con los modelos neoliberales del pasado– fortalecería el viejo sistema de habilitación y la intermediación “alagartada” que atenta contra la viabilidad campesina-finquera y abona la reproducción de las “plagas” como la roya.

 

La coyuntura actual es oportuna para un nuevo modelo de crecimiento más sostenible, tal como lo indican las experiencias novedosas mencionadas, marco en el cual es importante trabajar una propuesta de corto y de largo plazo. Lo más urgente, identificar las zonas contaminadas por la roya (p.ej. zonas de San Juan del Río Coco) y, para evitar se sigan extendiendo, declararlas zonas de emergencia (“cuarentena”) y proveerles manejo integral de las fincas cafetaleras infectadas: tratamiento directo del hongo con cobres y otros fungicidas, regulación de sombra y manejo de tejido (poda y recepo según plantas y áreas dañadas), fertilización (químico u orgánico) a las plantas que quedarán aún más débiles debido a la regulación de sombras, y razonamiento económico de las medidas técnicas; este apoyo debe incluir políticas que impidan el que los pequeños productores bajen drásticamente sus ingresos, se sobre-endeuden o caigan aún más en las garras del sistema de habilitación, pues ello significaría la expansión de la roya y el que los pequeños productores se paupericen.

 

Paralelo a estas medidas de urgencia, las siguientes políticas son fundamentales. Primero, renovación del café ponderando entre variedades que tienen mejores precios (p.ej. caturra) pero que requieren más inversión para resistir a la roya, y variedades resistentes a la roya (p.ej. el híbrido de timor o catimor) pero que tienen menor precio, más productivos y más exigentes en fertilización. Segundo, combinación de crédito (para la renovación), asistencia técnica, mercados, y organización de los productores; esto debe incluir políticas de incentivo (por ejemplo premios financieros) a productores que den pasos decisivos en buen manejo del café e incentivos para organizaciones eficientes y transparentes, medidas que harían retroceder al sistema de habilitación. Tercero, políticas que incidan en calibrar pesas, y en transparentar el control de la calidad del café y los precios según dichas calidades. Cuarto, educación financiera para que la cadena de actores ahorren e inviertan con una perspectiva de aprendizaje continuo.

 

Para operativizar estas políticas se requiere de un estado anuente a concertar mucho más sus políticas hacia la caficultura y los caficultores, no solamente a nivel de cadena sino también a nivel territorial.  Solo de esta manera la política pública podrá responder de manera óptima a la diversidad agro-ecológica y socio-económica de los contextos productivos de la caficultura.  El territorio puede volverse el espacio privilegiado de articulación entre políticas sectoriales y los actores y sus  iniciativas locales. Esta orientación a favor del desarrollo territorial significa un nuevo rol para el Estado que tiene que combinar una función de regulación normativa, de apoyo a la inversión (infraestructura, etc.) así como de catalizador de procesos negociados. Específicamente ligado a este último punto tratara de cuidar a que los productores pequeños y los más empobrecidos, así como sus organizaciones cuenten y sus propuestas sean escuchadas.

¿Atacar la roya o viabilizar la economía campesina?

René Mendoza V. y Edgar Fernández

Wilber Martínez, Edmundo López, Yeris Lanzas, Hulda Miranda, Eliseo Miranda, Pablo Gurdián y Misael Gurdián

Yo le tenía confianza a mi tierra, lo que le ponía  me daba; de unos años acá se ha vuelto retrechera;  ahora mi cafetal está enferma. Me daba lástima receparlo, hoy yo doy lástima.

Pequeño productor de El Ojoche, San Juan del Río Coco

 

Diversas voces en el país expresan sus demandas y propuestas en torno al café a raíz del problema de la roya. La principal demanda es porque se cuantifique la dimensión del daño, se les provea de insumos, indemnice a los pequeños productores afectados, y se les apoye en la renovación del café. El gobierno ha respondido diciendo que aunque no se ha declarado el estado de emergencia, ya se “está trabajando en emergencia” (A. Bucardo, LP 2-02-13) y que “funcionarios de varios ministerios trabajan en la estrategia nacional de combate a la roya, de manera que en las próximas semanas vayamos procurando soluciones a esta terrible plaga que ha afectado los cafetales” (R. Murillo, LP 2-02-13). O sea, no se avecina subsidios en insumos químicos en el combate a la roya, tampoco re-estructuración de deudas bancarias ni financiamiento subsidiado para renovación de cafetales. Esta situación da lugar a que las soluciones sean más bien logradas de forma compartida entre el gobierno, las cooperativas, los gremios, las empresas y las familias productoras, una concertación que puede ser respaldada también por los organismos internacionales como el BID, FAO, Unión Europea y organismos que trabajan con el café como el comercio justo internacional y las certificadoras de café orgánico. Este artículo busca darle sustento a este escenario de un modo concreto, lo hace discerniendo la dimensión del problema, explicitando la visión dominante bastante reduccionista, y dando pistas para una visión que responda a la mayoría de las familias productoras.

 

La roya, y por esa puerta la oportunista antracnosis, es una realidad difícil de obviar; ese matrimonio roya-antracnosis va dejando árboles de café muertos en pie. Sin embargo, su avance y efectos no son generalizados, varía de un micro-territorio a otro. A más concentración de áreas de cafés orgánicos y convencionales, pobre manejo de las fincas cafetaleras (productores convertidos en “cosecheros”, sin asistencia técnica), y débil capital social (primacía de habilitadores, cooperativas alejadas de sus asociados), más afectados son. Las familias en esos micro-territorios ya van sintiendo la reducción de sus ingresos, hay riesgo de que no honren sus deudas ni el café comprometido (habilitado), lo que debilitará a sus cooperativas e instituciones financieras; esto restringirá el crédito justo cuando más lo necesitan para reconvertir sus fincas (recepar, renovar, aplicar fungicidas, fertilizar, hacer manejo de tejido) y para subsistir; luego llegará el próximo ciclo y –con o sin renovación– cosecharán aún menos que ahora… Y dado que el daño de la roya en Centroamérica más bien está siendo acompañado por precios del café que van bajando, en esos micro-territorios se avecina pues fuerte endeudamiento, cafés orgánicos convertidos en convencionales, posible cambio de variedad que afecte la calidad del café que el país ha ganado, quiebra de cooperativas, despojo de tierras, y posible llegada de la pauperización.

 

La pregunta dominante para responder a esta problemática ha sido: ¿Cómo atacar el problema específico de la roya y recuperar los cafetales? A primera vista esta pregunta supone una visión tecnocrática, esconde las causas que la generaron, hace creer que las cosas se resuelven solo con recursos externos, es de corto plazo que obvia sus consecuencias en el mediano y largo plazo, y es expresado en nuestros días tanto por quienes demandan atención como por quienes anuncian políticas. En correspondencia, las empresas ofertan insumos químicos como la panacea a la roya, y algunos productores desesperados intentan adquirirlos, sin que sea el momento adecuado para aplicarlas y sin ponderar de qué realmente necesita su café y su finca. Suena la promesa de renovación de cafetales que implica hacer viveros en 3 meses comenzando ahora mismo, de recibir ingresos por ese café renovado recién en 3 años, y lo peor es que estas promesas tientan a los productores a “esperar” mientras el matrimonio roya-antracnosis “no espera,” avanza como el aceite. Esta medicina no convence, la ausencia de soluciones compartidas (no necesariamente comunes) está haciendo perder tiempo que ante la roya-antracnosis es más que valioso, favorece más una lógica de las grandes empresas –cafetaleros y vendedores de insumos químicos–, profundiza la cultura de la dependencia, y obvia el que esta situación es más bien un indicador de un modelo de caficultura desigual que ha dejado a los pequeños productores sin condiciones apropiadas para reconvertir sus fincas.

 

La pregunta que precisamos hacernos es: ¿Cómo viabilizar la economía campesina donde están la mayoría de los productores de café? Esta pregunta supone una visión más integral que incluye lo técnico, lo económico, lo ambiental y lo social; es de corto plazo en la medida que es de largo plazo, y es un pensamiento que ronronea la perspectiva campesina. A continuación mencionamos 3 elementos de propuesta bajo este marco. Primero, precisamos responder buscando equilibrio entre lo técnico y lo económico; la renovación debe ser con variedades resistentes y que mezcladas entre variedades den buena taza (calidad) de café; al renovar los cafetales, las familias campesinas deben sembrar frijol, maíz y chagüite en las calles, lo que les generará ingresos en el corto plazo que los requieren con urgencia, y en el mediano plazo solidificar la cultura del asocio (café + granos básicos + chagüite).

 

Segundo, lo técnico-económico precisa combinarse con lo ambiental. La regulación de sombra, recepo y renovación deja desprotegido la cobertura del suelo ante las lluvias, de ahí la solución mencionada de siembra de granos básicos y chagüite en sus calles es también una respuesta ambiental, pues ayudará a proteger la cobertura del suelo. Con la regulación de sombra (raleo por alta densidad, raleo para renovación), INAFOR debe flexibilizar sus políticas para permitir que las familias campesinas aprovechen los árboles maderables de sus fincas, esos ingresos ayudará a que honren sus deudas e inviertan en sus fincas.

 

El café orgánico aparece más vulnerable a la roya y a la antracnosis, porque buena parte de ese café es orgánico solo porque no le aplican insumos químicos (fertilizantes e insecticidas), sin aplicarle insumos orgánicos, y porque esos cafetales generalmente están más distantes de las carreteras y en manos de estratos pobres que han rentabilizado su café a través de tecnología extensiva –“lo que le ponía me daba,” dice el productor de El Ojoche en la cita al inicio del artículo. Es importante entonces que las cooperativas se movilicen para que sus asociados den buen manejo a sus cafetales, que sus técnicos den realmente asistencia técnica, y buscar que éstas certificadoras adapten sus normas a las condiciones locales que la coyuntura actual amerita.

 

El café orgánico, ciertamente, requiere atención. Quienes estipulan las prohibiciones de insumos químicos a usarse son OCIA, Biolatina, Naturland, la Unión Europea y el Gobierno de los Estados Unidos. Comercio Justo / FLO Cert prohíbe los más tóxicos que han sido condenados internacionalmente. Las cooperativas deben coordinarse con dichas certificadoras para flexibilizar sus políticas permitiéndoles uso bajo de insumos químicos en los cafetales orgánicos, a fin de contrarrestar efectivamente la roya y la antracnosis. Por otra parte, desde abril 2011, Comercio Justo exige que al menos US$5 de la prima social sea usado para aumentar la productividad de la finca; las cooperativas  deben buscar que mayor monto del premio sea utilizado para viabilizar la economía campesina, y que los técnicos que registran datos para las certificadoras los analicen conjuntamente con los productores. Sin mayor flexibilidad en las políticas y sin acompañamiento efectivo para reconvertir sus fincas, los productores con café orgánico, en particular aquellos que sí fertilizan con abono orgánico, girarán hacia café convencional (y hacia certificaciones UTZ y Rainforest que le compiten a Comercio Justo), y si se aferran a mantenerse en orgánico tanto ellos como sus fincas darán “lástima.”

 

Tercero, a diferencia de la mayor parte de la Región Autónoma Atlántico Norte y Atlántico Sur, la región norte-central del país no tiene más frontera agrícola donde expandirse, por lo que la agricultura intensiva es su única opción, cuya viabilidad (productividad de la tierra, del trabajo y del capital) pasa porque los productores expandan y generen conocimiento. La tierra se ha vuelto “retrechera”: la cultura de la agricultura extensiva YA NO ES rentable. Ante esta realidad, se requiere asistencia técnica coordinada entre productores, técnicos (promotores) de base con “pies desnudos” y expertos, lo que debe darse en formas de alianza entre diversas organizaciones y estructuras de generación de conocimientos locales que coinciden en los micro-territorios específicos. Esta asistencia técnica debe incluir educación financiera: en lugar de endeudarse ante empresas como Gallo más Gallo y Vertugo por productos de ‘consumo de lujo’, aprender a calcular costos, planificar, prever riesgos, ahorrar y saber invertir; en lugar del alcoholismo que junto con el ‘consumo de lujo’ absorbe los ingresos del café, organizar a los miembros de la familia con diferentes roles para diversificar sus economías. La experiencia de Nitlapan-UCA y de la microfinanciera FDL muestra que los pequeños productores aprecian la asistencia técnica cuando ésta les ayuda a aumentar su productividad y a evitar enfermedades como la roya y la antracnosis, ese aumento en productividad les reduce costos por quintal, y les genera más ingresos y más saber. Si la asistencia técnica, crédito y buenos mercados se combinan en territorios específicos, a la par de buenas organizaciones, las familias mejoran sus vidas, la roya huye, la cultura del no pago se aleja, y se viabiliza la economía campesina.

 

Apoyado en estos puntos, un nuevo tipo de productor puede emerger, un productor que observa y estudia el comportamiento de las variedades de café en su finca, escoge las plantas más resistentes para sacar semilla de su misma finca, mezcla con el que luego saca la “taza.” Es un productor que entiende que no es la variedad de café el problema, ni si es orgánico o convencional, pero manejo de su finca y capital social en su territorio, no se atiene al Estado, se arriesga y pierde “lástima” por sus árboles podando, recepando y renovando, se reorganiza desde su familia y su localidad, busca asistencia técnica y cumple lo negociado con los técnicos sobre qué hacer en su finca, y cuando obtiene crédito y buenos ingresos alimenta a su finca y al saber de su familia que son “la gallina que le da los huevos de oro”.

 

Estos puntos también deben ser razonados y negociados con las organizaciones e instituciones. Las instituciones del estado deben responder con políticas claras (p.ej. INAFOR ante árboles maderables en fincas) y prepararse con medidas de compensación social para realidades que se avecinan. Organismos como CONACAFE deben coordinarse con organizaciones homólogas de Centroamérica para obtener variedades café que sean resistentes a enfermedades y a la vez tengan alta taza (calidad, catar arriba de 83), y así evitar el riesgo de que en el país todos se vayan por la variedad catimor que  suele catar debajo de 81-82 por su sabor a madera y su origen de robusta. Las cooperativas de primer grado deben ser espacio para buscar soluciones concretas y rápidas en cada micro-territorio; las cooperativas de segundo grado negociar –apoyados por la Red del Café y la Coordinadora Latinoamericana de productores del comercio justo (CLAC)– con las organizaciones del comercio justo internacional la flexibilización de sus políticas y el fomento de una colaboración de más aprendizaje entre certificadoras, técnicos y productores. Las instituciones financieras, lejos de ahuyentarse, deben entrar en alianza con organizaciones que innoven en asistencia técnica y en estudios rápidos participativos, y con cooperativas que se encuentren en los mismos territorios. La asistencia técnica tradicional (vendedores de insumos químicos, mandaderos de directivos, cobradores de crédito, y levantadores de datos para las certificadoras) precisan reconvertirse en facilitadores que co-crean y negocian conocimiento con diversos actores (productores, cooperativas, microfinancieras, instituciones de investigación y que proveen asistencia técnica, certificadores y organizaciones del comercio justo) con incidencia en los territorios.

 

En pos de soluciones compartidas en un marco de concertación entre diversos actores, el desafío es movilizar voluntades, fuerzas y abrir mentalidades para trabajar con las familias de los pequeños productores en micro-territorios específicos, así como apostar por la viabilidad campesina: reconversión productiva en una realidad en que la agricultura extensiva ya no es rentable y la agricultura intensiva es el camino –al menos en la región central-norte del país donde se encuentra la mayor parte del café del país.

Después de las Lágrimas y las Risas

POR STEVE SHEPPARD, el 2 de diciembre de 2013

Durante un servicio festivo el domingo pasado veintenas de familiares y amigos compartieron las reminiscencias y recuerdos cariñosos de Harold Nielsen, algo que le hubiera incomodado a Harold. Nunca se sentía cómodo aceptando reconocimiento por algo que él había hecho, a menos que pensara que de algún modo podría promover más la ayuda o conocimiento para la gente que buscó servir. Sin embargo, se llenó la tarde con lágrimas y también con reflexiones felices del hombre que impactó tantos nichos de vida para tanta gente.

Después del servicio, al crecer las conversaciones con historias de Harold y Louise y sus aventuras, una pregunta surgía varias veces, que me sorprendió enormemente. En esencia la pregunta fue ¿cuáles cambios se pueden esperar en los meses venideros para FVP? Me sorprendió la pregunta, porque no la había anticipado. Y no la había anticipado porque preveo muy pocos cambios para la Fundación con la muerte de Harold. Déjenme explicar.

Primero, lo que Harold y Louise establecieron durante sus décadas de servicio en Nicaragua (y otros lugares) es tan fundamental y viable hoy en día como fue hace años. Las piedras angulares de iniciativas locales, sostenibilidad, acompañamiento, responsabilidad, y la educación transformacional siguen formando la base de la visión de desarrollo de FVP. Si bien las actividades operativas podrían cambiar y los puntos focales pudieran evolucionar, las filosofías básicas establecidas por Harold y Louise se quedan firmemente en su lugar.

Segundo, a pesar de sus capacidades disminuidas en los últimos años y meses, Harold seguía muy involucrado en las actividades y direcciones de financiamiento de la Fundación. Adoptó el paso hacia un modelo de desarrollo territorial. Reiteradamente expresaba su emoción sobre el uso mayor de nuestros consultores nicaragüenses para dar a nuestros esfuerzos una perspectiva y análisis nicaragüense, incluyendo la evaluación más profunda de las propuestas “desde el terreno.” Le encantó la idea de una iniciativa educativa como un impacto a largo plazo sobre las generaciones futuras; de hecho, autorizó la iniciativa en el nombre de Louise.

Tercero, Harold abiertamente expresaba su confianza en el personal, la gerencia, las estructuras de gobierno y la gente de FVP. La Junta Directiva se compone tanto de familiares como de sus asesores de confianza. El personal se compone de compañeros de muchos años. Si su propósito fue identificar una asamblea de personas bien vinculadas con la misión y visión de Vientos de Paz, Harold lo logró. El objetivo compartido seguirá siendo administrar la fundación de acuerdo con la manera que Harold y Louise la concibieron y la nutrieron.

En el futuro puede haber varios factores que eventualmente cambien la forma y las operaciones de la Fundación. Con el tiempo, un cambio de recursos, conmociones políticas, tanto acá como en el extranjero, o nuevas personas sirviendo la institución, todos dejarían su impacto de alguna forma. Pero una prioridad duradera para Vientos de Paz será la retención de la visión que Harold y Louise trajeron a la misma al principio: contribuir a la paz mundial por promover la justicia económica, social y ambiental, y fomentar la educación transformacional y personal que necesita llevar a cada uno de nosotros a la lucha.

La vida sin Harold y Louise nunca será la misma, pero los sueños de Vientos de Paz nunca cambiarán…

Una Despedida Final

Servicio Conmemorativo

Harold R Nielsen

 

First Lutheran Church

309 Forest Street

Kenyon, MN

November 24, 2013

2:00 pm

 

Harold Ralph Nielsen, 97, de Kenyon, Minnesota, falleció en un espíritu de paz y admiración el 11 de noviembre de 2013. Su querida esposa y socia, Louise, le precedió en la muerte, y es sobrevivido por su hija, Rosalind Bonsett de Beverly Hills, FL, hijo Scott Nielsen de Bordentown, NJ, hijo Stephen Nielsen de Wanamingo, MN, seis nietos y catorce bisnietos. Su familia y casi todos los que lo conocieron lloran la muerte de este hombre gentil, exitoso y cariñoso.

Harold nació el 17 de agosto de 1916 en Waterloo, IA, el hijo de Lauritz y Dorothea Marie Nielsen. Pasó sus primeros años con su familia en Askov y St. Paul, Minnesota, donde recibió su educación secundaria y un año de estudios en la Universidad de Minnesota. Sirvió cuarenta meses en la Marina Mercante en la Segunda Guerra Mundial antes de regresar a St. Paul para empezar una carrera larga como carpintero, emprendedor y empresario.

Harold y Louise se casaron el 27 de octubre de 1950. Se mudaron a Mendota, Minnesota en 1955, y empezaron juntos a hacer crecer la empresa de carpintería de Harold, que resultó en su mudanza eventual a Kenyon en 1970. Nielsen Millwork & Manufacturing a la orilla del Río Mississippi eventualmente creció y se convirtió en Foldcraft Co, con plantas en Kenyon y Burnsville MN, Kent WA, Corona, CA y ubicaciones al servicio de clientes alrededor del mundo.

Con la venta de su empresa a sus empleados, Harold y Louise se dedicaron a actividades de caridad, primordialmente enfocadas fuera de los EEUU. Juntos crearon la Fundación Vientos de Paz para ayudar a los pobres en Nicaragua, Miracle Ranch Children´s Home en México, y Third World Friends Thrift Store (ahora All Seasons Community Services) en Kenyon y Faribault, MN, donde se vende ropa y útiles de la casa para responder a las necesidades tanto internacionales como locales.

Con sus iniciativas empresariales Harold recibió mucho reconocimiento durante su carrera, pero la iniciativa más importante y duradera fue la creación de la Fundación Vientos de Paz, donde Harold y Louise trabajaron juntos para responder a problemas de la pobreza e injusticia, sobre todo en Nicaragua. Desde el inicio de la fundación en 1978, Harold y Louise dedicaron su tiempo, energía y recursos financieros para ayudar a nicaragüenses empobrecidos establecer iniciativas socioeconómicas sostenibles, al hacer trabajo de concientización dentro de los EEUU sobre la situación de Nicaragua. Juntos viajaron muchas veces al campo nicaragüense para visitar las contrapartes de la fundación y para acompañarlos en sus luchas.

Toda su vida Harold fue tanto estudiante como profesor. Tenía curiosidad sobre todo y todos, y por eso tuvo la capacidad de juntar a personas y conceptos en iniciativas nuevas. Tal curiosidad también le alimentó su transformación en vida de un capitalista comprometido a un filántropo beligerante y una voz por los pobres.

Se va a echar de menos profundamente a Harold, aún por personas que ni lo conocieron. Su impacto sobre los que tuvimos el privilegio de conocerlo y trabajar con él será eterno.  Nuestro mundo se debilita con su muerte, pero fue profundamente enriquecido por su vida.

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En vez de flores, se puede hacer donaciones a “All Seasons Food Shelf”, designando que los fondos sean utilizados para apoyar el programa de K-W Elementary Food Backpack program (mochila de comida).

Harold Nielsen, Servidor Generoso

Hoy perdimos a nuestro fundador y fuerza.

Harold Nielsen en los últimos meses luchaba con un déficit respiratorio crónico, y esta mañana falleció, liberándose así del control implacable de su padecimiento. Tenía 97 años. Ahora el mundo ha perdido una de sus personas más notables.

El nombre de Harold Nielsen no será reconocido por la mayoría de la gente. Así es que él quería que fuera su vida y su trabajo: anónimo y sin fanfarria. Quería que su trabajo hablara por sí mismo en términos de lo que él creía y las perspectivas humanitarias que llegaron a definir su vida. Pero el carácter, la manera y la conducta de Harold dieron la definición al concepto de liderazgo de servicio mucho antes de que ese concepto entrara en el léxico moderno; su trabajo y perspectivas literalmente cambiaron las vidas de los que lo conocían, y las vidas de muchas personas que no lo conocieron.

Harold tuvo la capacidad de ver y sentir lo que muchos de nosotros no podemos. Verdaderamente le dolía la situación del pueblo de Nicaragua y la de otros pueblos empobrecidos del mundo, indignado ante las circunstancias que resultaron en tales condiciones, y lleno de una empatía desesperada para ayudar de cualquier manera posible. Lágrimas silenciosas frecuentemente comunicaron la profundidad de esa compasión intensa. Sin embargo llevó un ojo analítico a cada oportunidad, siempre buscando el beneficio máximo posible, examinando cada propuesta con la perspectiva de un emprendedor, a veces aumentando los montos solicitados cuando él podía anticipar la necesidad y la oportunidad más claramente que el solicitante. Demostró el valor de asumir riesgo por tales desfavorecidos, y gastó sus recursos personales para lograrlo. Harold les dio la mano a miles de nicaragüenses por medio de la fundación Vientos de Paz. Nunca fue suficiente, pero sabía que sembrar las semillas era solamente el comienzo de cualquier cosecha.

El legado de Harold se sentirá más allá en el futuro, en los lugares remotos de Nicaragua rural, las comunidades indígenas, los lugares olvidados donde las mujeres buscan tener una voz sobre sus vidas, y dondequiera que las escuelas trabajen para educar a los jóvenes. Estos fueron los sectores que Harold y Louise llegaron a considerar como los menos atendidos. Y el servicio fue la fortaleza de Harold en todo lo que hacía. Será recordado como una de las personas menos egoístas que la mayoría de nosotros conoceremos.

Harold fue un estudiante y profesor durante toda su vida. Tenía curiosidad sobre todo y todos, y por eso tenía la capacidad de juntar a personas y conceptos en nuevas iniciativas. Tal deseo de saber también alimentó su transformación en vida de un capitalista comprometido a un filántropo fogoso y voz para los pobres; llegó a entender la dinámica de causa y efecto entre la prosperidad norteamericana y la pobreza del mundo en desarrollo. Su esperanza ferviente para aquellos de nosotros asociados con él fue que tuviéramos tal despertar más temprano en nuestras vidas que él tuvo. Como tal, Harold fue un visionario y un mentor muy diferente de lo que la mayoría de nosotros hemos conocido, haciendo las preguntas difíciles, demostrando un amor sin tregua por los desfavorecidos, sin mucho ruido cuestionando la perspectiva convencional, y siempre con un aire de humildad genuina que permitía a sus colegas mantener su propio sentido de valor, aun cuando no estuvieran de acuerdo con él.

La verdadera lectura de Harold Nielsen va más allá de cualquier capacidad de captar en este foro. Mejor hablar con la gente cuyas vidas él tocó: los refugiados vietnamitas a quienes Harold y Louise alojaron en su casa y apoyaron hasta que terminaron sus estudios universitarios; las veintenas de personas ordinarias que tuvieron la oportunidad de viajar a un país en desarrollo para experimentar una realidad diferente de la de los EEUU; Nicaragüenses que recibieron apoyo para cultivar un rubro o atender una escuela o descubrir sus propias oportunidades e influencia; los empleados-dueños de Foldcraft Co. que tuvieron la oportunidad de ser propietarios y propietarias del lugar donde laboraron; niñas y niños mejicanos que encontraron refugio y esperanza en Miracle Ranch Children’s Home en Las Palmas, México; o aún los y las clientes, beneficiarios y beneficiarias de la comida y artículos de segunda mano de las tiendas All Seasons Community Services .  Pero prepárense, porque es muy probable que esta gente ni reconocerán el nombre de Harold Nielsen, sino solamente los resultados de su benignidad.

Al enterarse del fallecimiento de Harold, René Mendoza, nuestro colega en Nicaragua, envió el recuerdo siguiente que parece relevante a nuestra perdida: “Recuerdo hace unos años, cuando un amigo nuestro murió en el mar salvando a dos amigos, el padre Gorostiaga celebrando una misa dijo: “no vamos a rezar por nuestro amigo, porque él fue un santo, alguien tan generoso hasta en sus últimos momentos; vamos a rezar por los que quedamos”. ..Desde Nicaragua, a nombre de tantas familias indígenas y cooperativistas, y de niños y niñas beneficiados con la generosidad de Harold, les mandamos un gran abrazo.”

De veras somos más pobres con el fallecimiento de Harold, pero mucho más ricos por su vida…

Un Reconocimiento inusual

Por Steve Sheppard, el 22 de marzo de 2013

El trabajo de sobrevivencia entre las pequeñas cooperativas rurales en Nicaragua no es fácil. Cualquier éxito más allá de la subsistencia exige  una mezcla inusual de recursos, asistencia técnica, un clima favorable, suficiente mano de obra, y el conocimiento de la tierra, la agricultura, el fortalecimiento institucional, mercadeo, logística, reinversión, planificación estratégica y desarrollo comunitario. En resumen, un productor tiene que cultivar no solamente un rubro, sino su propia capacidad de ver las cosas de una manera integral. Dentro del país considerado el segundo más pobre del Hemisferio Occidental, este reto es aún más abrumador, y el reconocimiento por cualquier éxito que se pueda encontrar en el camino es tan infrecuente como inexistente.

Entonces cuando una de estas cooperativas de base recibe la atención de la primera página en la sección de negocios de uno de los principales periódicos del país, es una noticia grande para la gente que labora tan anónimamente por lo poco de reciben. Esto es precisamente lo que pasó con la gente de la Cooperativa José Alfredo Zeledón (JAZ) de San Juan del Río Coco, una zona del centro norte de Nicaragua. Por muchos años JAZ ha sido un socio de Vientos de Paz, y constantemente ha demostrado su compromiso con una visión integral de la cooperativa y sus impactos. Y mientras hemos tenido nuestros propios sentimientos buenos de la organización por muchos años, es agradable escuchar a otras personas reconocer el desarrollo positivo de este grupo muy de la base.

Esto es lo que el artículo dijo, junto con algunas fotos tomadas de nuestras propias visitas al territorio de JAZ:

 

                                         Cooperativismo eficiente

Los 170 socios cafetaleros de la cooperativa José Alfredo Zeledón, de San Juan de Río Coco, son reconocidos por su capacidad de organización, gestión y productividad

William Aragón Rodríguez

Los surcos de los palos con ramas cundidas de centenares de frutos rojos o verdes y que en su interior guardan los codiciados granos de café en las fincas montañosas cubiertas de neblinas son, en cada año de cosecha, un orgullo para los pequeños socios de la cooperativa cafetalera José Alfredo Zeledón, del municipio de San Juan de Río Coco, zona ubicada al este del departamento de Madriz.

Esto porque la productividad de sus plantíos representa una alternativa de ingresos económicos en sus hogares y de oportunidad de trabajo en los cortes de café para el resto de sus familias y foráneos.

 

Esta cooperativa multifuncional, que para organismos de créditos financieros es un ejemplo de organización que les ha permitido a sus socios el acceso a préstamos económicos, se fundó en 1995 con apenas 35 miembros que lograban producir unos 300 sacos de café. Ahora son 170 pequeños cafetaleros que producen más de 10,000 quintales del grano rojo de buena calidad.

Los socios diseminados en la mayoría de las comunidades que integran el municipio de San Juan de Río Coco, zona considerada la más cafetalera de la región de Las Segovias, cuentan con un fondo económico propio disponible para ser utilizado en el apoyo a los planes de desarrollo de las fincas de cada uno de los productores.

Así lo señala el ingeniero Raúl González, quien trabaja con la cooperativa y que asegura que la asesoría técnica en el campo ha contribuido con el mantenimiento y cuido continuo de los cafetales, la renovación y plantación de nuevos surcos que ha ayudado a los socios a producir y comercializar café de excelente calidad.

AFECTADOS POR LA ROYA, PERO DIERON RESPUESTA

Edmundo López Muñoz, fundador y dirigente de la cooperativa José Alfredo Zeledón, dio a conocer que este ciclo productivo 2012-2013, que fue afectado por las plagas de la roya y antracnosis, permitió que salieran apenas 3,000 quintales de la producción que históricamente había sido de 15,000.

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“La roya y la antracnosis acabaron con unas 550 manzanas de café de las 1,080 cultivadas y las pérdidas superan el 80 por ciento de la producción”, apuntó López Muñoz.

Esto obligó a los socios a buscar alternativas de solución al problema, muchos convencidos de que el Gobierno no ha mostrado interés en ayudar, por lo que se asistieron de expertos en caficultura, principalmente en el tema de la roya y la antracnosis.

“Utilizamos el producto Mo-enzima foliar, que ayuda a resolver la baja asimilación del nitrógeno en la planta y así el café se adapta mejor al estrés hídrico, a altas temperaturas y elevada radiación solar que lo genera el cambio climático”, dijo López, mostrando los resultados de la finca del socio José Pillo Montalván Olivas, de la zona de Matapalo, en San Juan de Río Coco, quien se recupera de la roya.

IMG_31994-150×112.jpg Muchos socios afectados tendrán que renovar plantíos enteros de café o recepar, pero están claros que van a esperar unos cuatro años para ver las primeras cosechas. Mientras, tendrán que sembrar otros productos.

DIVERSIFICADOS

Lo que más destaca de la cooperativa cafetalera José Alfredo Zeledón es la capacidad organizativa de sus socios y de gestión que tienen sus directivos, los que impulsan algunos proyectos como la fabricación de cocinas metálicas a base de cascarilla de café que reduce el consumo de leña, disminuye el daño ambiental y el despale en esta zona.

También producen miel de abeja, siembran una variedad de productos alimenticios y crían una diversidad de animales caseros para su reproducción y comercialización como aves de corral, cerdos, cabras y peces cultivados en represas construidas para la cosecha de agua.

Como otro logro, los mismos asociados cuentan con una miscelánea de productos alimenticios para beneficio de las familias de sus hogares, y reciben créditos, continuas capacitaciones y asesoría técnica para mejorar sus fincas cafetaleras.

Recursos propios

IMG_31894-150×112.jpg Edmundo López, directivo de la cooperativa José Alfredo Zeledón, manifestó que los socios cuentan con un fondo disponible para la mejora de sus fincas cafetaleras.

“Ahora estamos probando un producto que fortifica los cafetales menos afectados y trabajando en la renovación de los plantíos de café más afectados”, indicó.

Lo más importantes es que ahora comercializan directamente sus productos sin intermediarios y capacitan a los hijos de los socios.

Datos de la cooperativa

IMG_31903-150×112.jpg 242 kilómetros de distancia de Managua se ubica la cooperativa cafetalera José Alfredo Zeledón de San Juan de Río Coco.

186,000 quintales de café es lo que produce cada año el municipio de San Juan de Río Coco, en Madriz.

1,080 manzanas de café poseen los 170 socios de la cooperativa que genera unos 15 mil sacos.

7 millones de córdobas es el fondo propio que en la actualidad disponen.

Este artículo puede parecer somero y demasiado práctico por un escrito de reconocimiento. Pero no se equivoquen, el hecho de que la ubicación sea en la primera página enfatiza una importancia, un logro para ser imitado, y el mensaje es claro: HAY modelos en el campo que están funcionando. JAZ aparece como uno mientras logren mantener su enfoque integral y su voluntad de lograr un equilibrio entre sus deseos de corto plazo y sus necesidades de largo plazo. Estamos orgullosos de ellos, de trabajar con ellos, y que otra gente venga a reconocer su trabajo y su ética…