Tomar café como aporte a la paz en tiempos de polarización

Tomar café como aporte a la paz en tiempos de polarización

De nuevo Nicaragua está profundamente polarizada. Basta comparar los diferentes escritos en nuestro nica-update para captar perspectivas encontradas sobre la crisis actual. Las ponemos en nuestra página web no porque creamos que cada perspectiva refleja igualmente la verdad, sino para reconocer que sectores importantes de la población tienen concepciones contradictorias de lo que está pasando, y sus causas subyacentes. Aún más importante son las consecuencias de la polarización para la gobernabilidad futura de Nicaragua. O sea, para cualquier gobierno del futuro, para poder ser sostenible va a tener que encontrar una forma de incorporar los intereses de la gente que tiene una perspectiva opuesta, no importa cuán “equivocadas” puedan ser. El fin de la guerra “contrarrevolucionaria” en los primeros años de los 1990 nos enseñó esta lección.

Para aportar al desarrollo de este entendimiento del conflicto, nuestro aliado cercano en Nicaragua, El Centro de Educación Mundial de Augsburg University, ha creado un curso virtual que profundiza sobre estos dos puntos de vista: La Crisis en Nicaragua: ¿Desestabilización de los EEUU o Movimiento Democrático?

De nuestra parte, ya que el enfoque principal nuestro en los últimos años ha sido el acompañamiento de las cooperativas nicaragüenses, hemos redoblado nuestros esfuerzos de apoyar sus empresas económicas, a pesar de los riesgos en estos tiempos de crisis, porque las vemos como potenciales “oasis de paz”. Generalmente las cooperativas tienen socios y socias de diferentes perspectivas políticas y religiosas, quienes se juntan para lograr beneficios económicos y sociales para su membresía. Por su naturaleza, tienen que negociar el logro de metas comunes con socios y socias con diferentes puntos de vista.

Además, la historia de Nicaragua está llena de ejemplos de una violencia política que empieza en las zonas urbanas, pero termina afectando muchas más vidas rurales, ya que ambos lados reclutan a los campesinos al ofrecerles satisfacer sus demandas históricas cuando asuman el poder. Pero sin falta, después de que terminen los conflictos, aunque unos pocos tal vez se beneficien, el poder real del campesinado no cambia, a pesar de las múltiples promesas.

En este contexto vemos nuestro aporte como apoyar las cooperativas a ser empresas económicas y sociales exitosas en estos tiempos difíciles. Porque cuando son exitosas, contribuyen a la sostenibilidad y estabilidad de sus territorios, y así disminuyen lo atractivo de los promotores de la violencia.

El problema es, dado el riesgo país aumentado, el crédito al campo, tanto de los bancos, como de las microfinancieras, se ha secado. Sin acceso al crédito las cooperativas no pueden jugar el papel de ser fuentes de estabilidad en sus comunidades.

Desde 1997 la FVP ha prestado US$3.7 millones de dólares a cooperativas y organizaciones rurales de base, y ha prestado otros US$7.5 millones a instituciones microfinancieras nacionales fundadas para apoyar al sector rural. Aunque estos números muestran que somos chiquitos en el contexto grande, a propósito, buscamos prestar a grupos que nunca habían trabajado con dinero prestado, precisamente para ayudarles establecer “una historia de crédito,” y así lograr su acceso a otras fuentes de crédito. Como resultado varias cooperativas, y una microfinanciera ahora bastante grande, han “egresado” al punto de que han trascendido los montos que podemos ofrecerles, y ahora reciben montos mucho más grandes de un sinnúmero de prestatarios.

Pero una pequeña fundación como nosotros (una que no recibe donaciones del público) no puede sobrevivir por mucho tiempo si no se pagan esos préstamos. Por lo tanto, tenemos una tasa de pérdida de solamente 3.59% en este mismo período.

Aún en este tiempo de crisis, FVP prestó a las cooperativas de base en este ciclo 2018-19 de café un poco menos de US$168,000. Pero los riesgos suben aún más en el próximo ciclo, ya que economistas advierten de un posible “corralito” por la posibilidad cada día creciente de inestabilidad económica. Los actores económicos siguen enviando sus dólares fuera del país, y las reservas internacionales siguen bajando. En tal caso podríamos enfrentar una situación donde, aunque hiciéramos préstamos a las cooperativas, y lograran exportar su café, después de que los pagos por ese café en dólares entraran al país, el gobierno no los dejaría salir de nuevo, haciéndoles imposible pagar sus préstamos internacionales.

La única forma de superar este problema es “triangular” los préstamos, o sea incluir a los compradores en los contratos de préstamos, donde los compradores- después de recibir el café – aceptan transferir el monto del préstamo más los intereses directamente a la cuenta de la FVP en los EE. UU. y enviar el resto a la cuenta de la cooperativa. Así la cooperativa no perderá su acceso a un prestamista internacional, por no poder hacer transferencias de dólares desde Nicaragua.

Ya hemos utilizado este mecanismo varias veces con cooperativas. Pero con los nuevos riesgos, nos damos cuenta de que tendremos que utilizarlo para todos los préstamos. El problema es que, en este ciclo pasado, la cantidad de contratos entre las cooperativas y los compradores internacionales cayó abruptamente, mientras que la cantidad de contratos “locales” aumentó por un porcentaje igual. Ahora este mecanismo no funcionaría con contratos locales, porque su repago a nuestra cuenta siempre tendría que superar el obstáculo de transferir dólares fuera del país durante un posible corralito.

Sin embargo, nuestras investigaciones han mostrado que estos compradores locales realmente exportan todo el café que compran. Parece que, dada la incertidumbre, los compradores directos del pasado ahora están trabajando por medio de estos intermediarios para comprar su café. Esto significa que, en este tiempo de crisis, las cooperativas reciben aún menos del valor de su café, al tomar los intermediarios una parte del dinero que antes iba directamente a las cooperativas. Entonces justamente cuando las cooperativas necesitan apoyo para promover la estabilidad local, son más debilitadas por esta nueva forma de compra.

Por varios años la FVP has estado trabajando con un equipo que acompaña unas cincuenta cooperativas. Aún antes de la crisis, nuestro equipo trabajaba con las cooperativas en temas de efectividad organizacional, equidad, transparencia, y la participación efectiva de los socios y las socias.

Ahora como un aporte a la paz, estamos dispuestos a seguir prestando a estas cooperativas, a pesar de los riesgos. Queremos formar una alianza con compradores de café y cacao interesados en aportar a la construcción de la paz en el campo también, por medio de comprar directamente de las cooperativas de base de productores. Esto es sumamente importante sobre todo para el próximo ciclo de café.

Nuestra expectativa es que se compraría solamente café de calidad, y las cooperativas con las cuales trabajamos, además de las muestras normales de café que requieren los compradores, podrían proporcionarles mucha información sobre su membresía, ya que muchos han recopilado información por medio de encuestas, e inclusive han apoyado a las familias socias a elaborar su propio “Plan de Inversión Familiar”.

Tal alianza suministrará café de calidad a los compradores, ingresos significativos a las cooperativas de café y sus socios y socias, y así potenciar su capacidad de ser un oasis de paz en sus territorios. En ese sentido, tomar el café de tal alianza será realmente una acción por la paz en Nicaragua.

Los compradores y tostadores interesados en aportar a la paz de esta forma en Nicaragua pueden escribirnos a marklest@gmail.com Agradeceríamos el apoyo de lectores en hacer contactos con otros compradores y tostadores interesados.

 

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